Inseguridad: el Gobierno quiso dejar solo a Sergio Berni pero también sintió el impacto

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Que se haga cargo Rambo“. La frase, con fastidio, apunta a Sergio Berni y es atribuida a uno de los funcionarios más encumbrados del Gobierno nacional en el marco de una charla en la que, junto a otros miembros de peso del Gabinete, Alberto Fernández debatía respecto a la masiva manifestación en Ramos Mejía por el crimen de Roberto Sabo, el kiosquero asesinado de tres balazos este domingo.

Aunque con reparos, esa definición contra el ministro de Seguridad bonaerense se terminó imponiendo como estrategia oficial de la Casa Rosada en el inicio de la última semana de campaña.

Pero en el intento por delimitar el tema a la Provincia y castigar retroactivamente el perfil alto del funcionario que está enfrentado con el grueso del Frente de Todos -con excepción de su jefe directo, Axel Kicillof– y que supo ganarse el recelo interno porque hasta aquí salvaba su ropa en las encuestas de opinión, en Balcarce 50 nadie tuvo en cuenta la magnitud que alcanzaría el tema y que el impacto, por tratarse de dos administraciones que se jactan de trabajar en sintonía, era inevitable.

La decisión de dejar solo a Berni se advirtió especialmente en el silencio de radio que hizo el ministro de Seguridad nacional, Aníbal F. quien desde que asumió fue uno de los principales voceros del Gobierno y desde la sede de sus oficinas en Gelly y Obes, se encargó de instalar temas en la agenda mediática cada mañana. Sin embargo, sugestivamente este lunes a la mañana se excusó de hablar del caso que había generado conmoción durante el fin de semana y optó por hacer referencia únicamente a la situación con los mapuches en el Sur. Todavía, en Nación creían que podían evitar que el tema impactara más allá del ámbito bonaerense y, menos aún, en la campaña electoral. Toda una rareza teniendo en cuenta que la inseguridad junto a la economía lideran el ranking de preocupaciones de los argentinos hace años.

Es un tema de la Provincia“, era el mensaje que repetían los funcionarios consultados. Algunos incluso sumaban críticas a la ausencia en los medios del intendente Fernando Espinoza. Pero en ningún caso hubo un replanteo de la estrategia trazada desde Nación. Así, Alberto Fernández no ocupó su agenda en el tema y el jefe de Gabinete, Juan Manzur, tampoco habló sobre el hecho con Verónica Magario: se conocen hace más de 15 años, pero su visita a la Casa Rosada fue pactada con antelación y nada tuvo que ver con su condición de vicegobernadora y referente matancera.

Cuando pasadas las 17 del lunes los canales de televisión mostraban la furia de los vecinos de Ramos Mejía en los alrededores de la comisaría que tiene jurisdicción en la zona donde fue asesinado el comerciante, en el Gobierno comenzaron a tomar dimensión del impacto que puede generar de cara al domingo. “Esto nos rompe toda la planificación, nos saca del clima que pudimos imponer las últimas dos semanas“, reconoció un hombre de extrema confianza del Presidente. Es que, en el análisis que hacen puertas adentro en el oficialismo, los inconvenientes económicos, la suba del dólar y la alta inflación ya estaban incorporadas en la columna deficitaria de cara a la elección. La inseguridad, a pesar de que nunca cedió, no era tenido en cuenta como un aspecto decisivo para las generales.

Recién este martes Aníbal recibió el visto bueno del Gobierno y salió a hablar sobre la inseguridad. “Sucede en todos los lugares del mundo, en algunos más y en algunos menos”, dijo, en una declaración que lo volvió a poner en el eje de todas las críticas. Pero no hubo por parte del Presidente ni de ningún otro funcionario de relevancia una reacción pública. Incluso, consultada al respecto por Clarín, la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, también evitó responder.

El error de cálculo también tuvo su correlato a nivel provincial. Ni Kicillof, ni su jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, ni el jefe del bloque del Frente de Todos en Diputados, Máximo Kirchner, quien aspira a conducir el PJ bonaerense y proyecta su futuro político desde la provincia, tuvieron reflejos: los tres participaron del cierre de campaña local del FDT en Lomas de Zamora y protagonizaron una foto, rodeados de un clima festivo, casi en simultáneo y desfasado de las imágenes de dolor que llegaban desde La Matanza.

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