Píldoras contra el Covid: en qué se diferencian las dos drogas que “hackean” al virus dentro del cuerpo

0
146
pildoras-contra-el-covid:-en-que-se-diferencian-las-dos-drogas-que-“hackean”-al-virus-dentro-del-cuerpo

En la batalla contra el Covid, explorar nuevas alternativas terapéuticas es un objetivo común dentro de la comunidad científica. Diseñados para impedir la replicación del virus, los tratamientos con píldoras se perfilan como la nueva herramienta para hacerle frente a la pandemia.

A diferencia de la vacuna, que sólo necesita activar el sistema inmune del organismo para actuar de forma preventiva, estas moléculas con forma de pastilla deben administrarse por vía oral en una fase temprana de la infección (dentro de los primeros 5 días de la aparición de síntomas) para reducir la carga viral e impedir que se propague por el cuerpo. De alguna manera, “hackean” al virus que infectó a una persona y lo rompen.

El molnupiravir desarrollado por Merck Sharp & Dohme (MSD), que disminuye en alrededor de un 50% la posibilidad de hospitalización o muerte de los pacientes con riesgo de enfermedad grave, fue el primer antiviral oral para el Covid aprobado (por Reino Unido) para uso de emergencia en el mundo.

Por su parte, paxlovid, el tratamiento antiviral de Pfizer contra el Covid, que reduce el riesgo de hospitalización y muerte en un 89% en adultos de alto riesgo expuestos al virus, ya solicitó el aval ante la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Los estudios preclínicos de ambos incluyeron a pacientes con comorbilidades, que padecen la enfermedad (demostrada por PCR). Demostraron un óptimo nivel de seguridad y se espera que sean efectivos contra cualquier variante que pudiera emerger. Más allá de las similitudes, ¿qué diferencias pueden presentar?

Mecanismo de acción

El molnupiravir es un símil nucléosido que se incorpora al ARN viral (estructura genética del virus) para engañar al virus e impedir su replicación, es decir, actúa haciéndose pasar por un componente básico del ARN del virus. Una vez que ese proceso está en marcha, el fármaco inserta errores en el código genético. Los investigadores denominan a este efecto “catástrofe de error viral”, porque la tasa de mutaciones o errores genéticos supera el umbral compatible con la supervivencia del virus.

El molnupiravir para tratar el coronavirus. Foto Reuters

“El Covid es un hecho sin precedentes en la salud pública a nivel mundial. El antiviral es un esfuerzo más que se suma a las vacunas en esta batería de respuestas que pueden dar los gobiernos”, enfatiza Gabriel Cejas, Gerente de Policy de MSD.

En cambio, la terapia antiviral de Pfizer funciona como un inhibidor de la proteasa del SARS-CoV-2: bloquea una enzima crucial que el virus necesita para replicarse en las células humanas.

Modo de uso

Paxlovid puede ser administrado en combinación con ritonavir (se usa comúnmente en tratamientos combinados para el VIH) que ayuda a que el compuesto de Pfizer permanezca más tiempo en el torrente sanguíneo, es decir, que permite mantener el equilibrio del inhibidor de proteasa para que pueda permanecer en concentraciones suficientes que le permitan reducir la carga viral.

No obstante, ante la consulta de Clarín, desde Pfizer aclararon: “Nuestro candidato antiviral oral no se está estudiando actualmente en combinación con otros tratamientos. Las indicaciones finales y el uso se incluirán en el label a la espera de la autorización”.

En diálogo con Clarín, Gabriela Bugarín, gerente médica de MSD, explica que el molnupiravir no utiliza para ser eliminado del cuerpo las vías metabólicas de digestión que dependen del hígado por lo cual no obstruyen la “carretera” por la que circulan otros fármacos.

“Como el msd va por una colectora donde no se cruza con ninguna otra droga, no choca con lo que llamamos una interacción medicamentosa (una situación que podría generar un problema de falta de efectividad de un medicamento o aumento de riesgo de toxicidad) en la que el médico de atención primaria debe chequear las pastillas que toma el paciente para analizar si existe un problema de incompatibilidad”, explica.

Planes de producción

Desde el laboratorio Merck Sharp & Dohme asumieron el compromiso de producir a riesgo 10 millones de dosis del tratamiento para finales de este año, y al menos 20 millones en 2022. A este volumen se le podrá sumar la producción que haya a partir de acuerdos y licencias. Por ejemplo, con una compañía India para que produzca en países de bajos ingresos.

Por su parte, Pfizer anticipó una producción de más de 180.000 paquetes para fines de 2021 y al menos 50 millones para fines de 2022. Esperan incrementar la cifra y actualizarla en las próximas semanas. “Asimismo, hemos firmado un acuerdo con el Medicines Patent Pool (MPP), una organización de salud pública respaldada por las Naciones Unidas que trabaja para aumentar el acceso a medicamentos vitales para los países de ingreso mediano y bajo, para otorgar la licencia voluntaria de este compuesto antiviral”, le dicen a este medio.

En ambos casos, el costo del tratamiento antiviral se regirá por una tabla de precios escalonados que podrán variar en función de los recursos de cada país, para garantizar el acceso igualitario.

Estudios en desarrollo

El MSD presentó los resultados del estudio Move-OUT que se llevó a cabo en pacientes adultos no hospitalizados con algún factor de riesgo y con Covid de leve a moderado,  en quienes redujo significativamente el riesgo de hospitalización o muerte en un análisis interino planificado del ensayo fase 3.

La seguridad y eficacia de molnupiravir también está en evaluación en la parte 2 del estudio, que es una investigación global de fase 3 que incluye pacientes adultos no hospitalizados con Covid leve a moderado confirmado por laboratorio y que presenten al menos un factor de riesgo asociado a consecuencias negativas de la enfermedad. “Se esperan datos del estudio en la segunda mitad de 2021”, anticipan desde MSD.

Rafael Valdez, Líder de Asuntos Médicos de América Latina para la Categoría Hospitalaria de Pfizer le explica a Clarín que además del ensayo actual en pacientes de alto riesgo, también se está probando el fármaco en pacientes de bajo riesgo o riesgo estándar, otro estudio que incluye a personas vacunadas que sufrieron infecciones posvacunación.

En un tercer gran ensayo, se analiza si el fármaco podría utilizarse como medicamento preventivo en pacientes que estuvieron en contacto con positivos de Covid y aún no han desarrollado la enfermedad (se busca una profilaxis postexposición), lo que significa que una persona tomaría el fármaco para evitar contraer el virus.

“Estamos a la espera de los resultados de estas dos investigaciones que se están llevando a cabo lo cual ampliará y fortalecerá las propuestas que se les vaya haciendo a las agencias regulatorias. Además, hay un cuarto estudio en una formulación (aplicación) intravenosa en otro inhibidor de proteasa que estará enfocado a pacientes que tengan necesidad de administrarlo por esta vía”, concluye.

MG

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA