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Después del reclamo del FMI, el Banco Central estudia una suba de las tasas de interés

El directorio del Banco Central empezó a analizar cuándo y en qué magnitud elevar las tasas de interés de política monetaria. Lo admitieron a Clarin fuentes del organismo que conduce Miguel Pesce. La novedad aparece pocos días después de que esa cuestión fundamental  quedara plasmada en el comunicado del Fondo Monetario Internacional difundido al final de las reuniones entre el miembros del staff de ese organismo y funcionarios de Economía y el BCRA, que estuvieron en Washington la semana pasada para intentar avanzar en las negociaciones hacia un acuerdo entre la Argentina y el FMI.

El Fondo habló explícitamente de la necesidad de lograr una tasa de interés “positiva” es decir, mayor a la inflación proyectada. Hoy la tasa real es 13 puntos “negativa”. Inimaginable que el BCRA pase de tasa negativa a positiva en poco tiempo, pero por lo visto estaría por iniciar el camino de la suba gradual. El problema es que las proyecciones de inflación para 2022 son aún mayores a lo que cerraría 2021, con lo cual la tasa real sería aún más negativa si no la empiezan a mover rápido.

En palabras de fuentes del BCRA la suba de tasas “seguramente se analizará a la luz de la inflación de noviembre y el cambio de ritmo devaluatorio que se viene registrando, siempre en el marco de la armonización de tasas que se llevó adelante desde el inicio de la gestión”.

Sobre “armonización de tasas” se refería a la tasa que está pagando el Tesoro por tomar deuda en pesos. Este martes, Economía colocó deuda a una tasa de entre el 42 y el 43% nominal anual. El Banco Central paga por las Leliq que coloca a los bancos una tasa nominal del 38%. La tasa efectiva anual, considerando los intereses que se van cobrando y reinvirtiendo, esta algo por debajo del 45% anual.

Entre los reparos que tiene el Central para subir la tasa está el tamaño de su deuda en pesos con los bancos. Esa deuda se origina en la absorción de liquidez, con el objetivo de sacar pesos de circulación. En el pasivo computa 2,1 billones de pesos en pases y otros 2,2 billones de pesos en Leliqs. Es decir que cada punto que sube la tasa los pagos de intereses suben en algo más de 40.000 millones de pesos al mes.

¿Es un problema? Para el mercado, está mal, pero no tan mal… Podría subir la tasa de interés pero contrapesar ese movimiento con una menor emisión monetaria. Es decir, pagaría más intereses pero sobre un stock de deuda menor. Para eso resultaría inevitable que el Tesoro le pida menos pesos al BCRA para financiar la parte del déficit que no le financia el mercado. Guzmán debería cumplir con al menos esa parte del Presupuesto 2022, un Presupuesto que fue tildado de “dibujo” por parte de la oposición.

La suba de tasas tendría un doble efecto: primero, que quienes toman pesos para comprar dólares al cambio oficial (importadores y empresas que deben pegar deudas en dólares) no se tiren de cabeza aprovechando que el costo de tomar pesos para comprar dólares es conveniente. Y además, los ahorristas tendrían una retribución para mantenerse en pesos en lugar de ir al dólar (el blue o el MEP más que el solidario).

El Banco Central no la tiene fácil. Encara el ajuste monetario en un escenario de inflación creciente, desconfianza por la marcha de las negociaciones con el FMI y una brecha cambiaria cristalizada en torno al 100% entre el oficial y el paralelo.

Pero además, todo, como se dijo, ocurre en el contexto de un hipotético acuerdo con el FMI que aún está rodeado de brumas. No solo por lo que logren consensuar el staff del organismo y el gobierno argentino, y su paso por el Congreso. También por una cuestión más profunda que está cada vez más instalada. Las principales dudas giran en torno a la capacidad que tenga la Argentina para cumplir con lo que firme, pero sobre todo en la real voluntad de cumplir el acuerdo que tenga la parte del Frente de Todos que responde a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Firmar para no cumplir es una posibilidad que no se descarta. 

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