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“Moria es Moria”: no es Jey Mammón ni Germán Paoloski

Moria Casán está de vuelta en la pantalla chica. La diva estrenó este lunes, a las 23, su ciclo Moria es Moria por Elnueve, un late night show con monólogos e invitados y con ella como figura central. Así, la actriz y conductora se suma a esta tendencia de formatos similares que ya están en pantalla, como Los Mammones, con Jey Mammón por América, y No es tan tarde, con Germán Paoloski, por Telefe.

A diferencia de sus competidores en el formato, en este programa Moria habla de Moria, cuenta anécdotas de Moria, recuerda momentos de Moria, cita a parientes y amigos de Moria y conversa con sus invitados sobre diversos temas y también sobre… Moria. 

A lo largo de una hora, Moria Casán despliega toda su verborragia con sello inconfundible, en la que abundan sus frases célebres y las que se van sumando ahora. Según dijo, el slogan de su programa esparfavor, como exclamación y, de paso, como un “yoga facial” para estirar los músculos de la cara al reemplazar la “a” por la “o” en “por favor”.

“Moria es Moria” va de lunes a viernes a las 23, or Elnueve. Abre con un monólogo.

En su debut, no dudó en hacer un repaso por su carrera televisiva en el canal, “tipo Wikipedia”, según ella misma describió, enumerando, videos mediante, todos los ciclos que la tuvieron como conductora: desde El club privado de Moria, Monumental Moria, A la cama con Moria, Moria Banana y, también, algunas ficciones como Con pecado concebidas, recordando anécdotas de cada uno.

​Moria sorprendió con su vestuario, bien alejado de los escotes y los brillos con los que habitualmente se la ve. Esta vez, eligió un traje tipo smoking de pantalón negro; saco y camisa blancos, rematado con un moño negro y, con zapatillas blancas en lugar de tacos. “Esta vestimenta es mi nueva transgresión”, aseguró.

Además de su monólogo de inicio, al estilo standapero, hubo un par de secciones: el “Resumoria”, un repaso por los temas de actualidad (los más ligeros, por ahora), siempre con un remate al estilo de la diva; y una visita. En el primer programa el invitado fue Alejandro Lerner.

Alejandro Lerner fue el primer invitado de Moria Casán. Foto: Captura TV

Imparable en la autorreferencia, Moria también sabe reírse de sí misma, y no faltaron frases como: “¡Qué de otro siglo que soy! Qué disparate!”, tentada con sus propias afirmaciones. Tampoco faltaron alusiones a sus lolas (a esta altura casi una entidad en sí mismas), a su hija Sofía Castiglione y a su actual pareja, a quien nombró como Fernando Nicolás Galmarini (“Pato te mando un beso”, dijo).

Con Lerner como interlocutor, Moria fue mechando preguntas para el músico con comentarios sobre ella misma. Cuando el cantante aseguró que se emociona fácilmente y llora muy seguido, ella aseguró: “Amo que los hombres lloren”.

En el segmento con el invitado hay varios juegos con preguntas entre las que no falta “el momento Moria de tu vida”. Aceptando las reglas con naturalidad y buen humor, Lerner terminó contando: “Tenía un póster tuyo”.

El termostato del ego

Apelando al sentido del humor, la conductora también presentó a uno de sus productores como “Rata” y aseguró: “Lo quiero cosificar”. Y agregó: “Le pedí que me compre un yo-yo para que me maneje el termostato del ego”. Sumado al juego, Lerner remató: “Sos el monumento a la autoestima”.

“Esto es televisión perfomática”, aseguró la diva luego de cambiarse para el cierre. Foto: Captura

Fiel a su estilo, durante el programa hubo referencias a situaciones difíciles y a la resiliencia para superarlas. “Soy gladiadora”, aseguró Moria con una seguidilla de autodefiniciones imperdible: “Soy psíquica y metafísica. Soy eterna, atemporal, soy Tutankamoria. Más que una dama, soy una caballera. Soy pura energía y estoy acá para alegrarles la vida”.

Antes del último bloque, Moria prometió que, luego del corte, ella y su invitado se desnudarían. Luego, en lo que llamó el “momento de sobreexposición”, se fue detrás del decorado para desvestirse mientras seguía haciéndole preguntas a Lerner que contestaba mirando a cámara, en primer plano.

Dos minutos más tarde, y como cierre, salía con un vestido de gala, blanco, con brillos y tacos altos. “Esto no es televisión, es teatro, es televisión performática. Ustedes no son televidentes, son voyeurs”. Sin dudas, un auténtico Moria, sin falsas modestias, un absoluto “tómelo o déjelo”.

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