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Kevin Benavides y cómo le cambió la vida ser campeón del Rally Dakar: “Tuve la fortuna de hacer historia”

Se lo ve muy sereno. Es parte de su personalidad. Seguro de sus pasos y convencido de que transita el camino que debe recorrer en busca de su gran objetivo. Tal como se muestra en plena competencia, donde las presiones, los inconvenientes y las adversidades se multiplican en el medio del desierto, así también se manifiesta Kevin Benavides durante la preparación para el Rally Dakar.

Hizo historia en enero pasado al convertirse en el primer motociclista latinoamericano en ganar en la disciplina más dura del mundo, ya que se impuso en el Dakar disputado en Arabia Saudita. Es uno de los grandes deportistas argentinos de la temporada y busca repetir la hazaña en la próxima gran aventura que comenzará el 1° de enero en Medio Oriente.

A diferencia del último Dakar, donde Benavides era un candidato más, ahora llega con todo el protagonismo por ser el portador del N° 1. Pero también con la novedad de ser integrante del equipo Red Bull KTM, tras haber conquistado la carrera con Honda en 2021. “Ya se empiezan a vivir las emociones de estar cerca del Dakar. Soy el último campeón y estoy muy motivado por largarlo nuevamente. Estoy listo para defender el título. Estoy puliendo los detalles y trabajando muy al límite”, le confesó el piloto salteño a Clarín en una charla íntima, en la que admitió que pese a la experiencia y a los logros, “los nervios se sienten por dentro”. Es que preparar un Dakar genera un cosquilleo especial.

-Para el gran público, Kevin Benavides es un personaje que aparece sólo en el verano con el Dakar, pero no se sabe qué hace durante el resto del año. ¿Cómo es la vida del ganador del Dakar?

-El Dakar es la fecha madre y todos estamos expuestos. Sería lindo tener continuidad con la visibilidad durante el año, porque parece que no hacemos nada el resto del año. Pero no es así. Yo estoy seis meses en Salta y seis meses viajando por entrenamientos y competencias. Tengo una o dos vacaciones al año, aunque el descanso es parte del entrenamiento. Y cuando estoy en Salta ando mucho en bicicleta y en moto, pero me dedico a la preparación física. Un Dakar requiere de un entrenamiento anual. No es que uno se prepara en los últimos 15 días y nada más. La planificación es de enero a enero y en el medio están las competencias.

-¿Qué significa trabajar al límite con miras al Dakar?

-Nosotros terminamos un Dakar, descansamos unos días y de inmediato comenzamos a pensar en el siguiente. En el último mes y medio se detalla la alimentación a seguir. Dormir muy bien es importante para la recuperación física. Se estructuran los horarios. Tenemos tres actividades por día y se coordina con fisioterapia. Los días se hacen más cortos, porque la ansiedad influye y uno se enfoca en la tarea semanal y diaria. Hay que respetar el programa establecido. Se viene el plan de trabajo de navegación, además de cerrar la etapa física. Simulamos las carreras. Nos despertamos muy temprano y ingerimos alimentos que comemos durante el Dakar. Todo detalle cuenta para que no se sienta nada nuevo cuando comienza la carrera.

-Armar la valija para ir a un Dakar no es un detalle menor…

-Es verdad. La armamos con todos los elementos que usamos para competir. Tenemos cosas que por peso y Aduana se envían desde Austria. Hay una lista muy extensa y debemos sumar todo con sumo cuidado. Olvidarse cualquier elemento es un dolor de cabeza. El psicólogo nos dice que en el armado de la valija está la ansiedad por un compromiso tan importante.

-¿En qué te cambió haber ganado un Dakar?

-¡Qué pregunta! En el reconocimiento. En los aeropuertos la gente me llama por un autógrafo o una foto, cosa que antes no sucedía. Yo logré mi gran objetivo y eso me hizo crecer, pero manteniendo los pies sobre la tierra. Trabajo como siempre en mi preparación. Ahora la gente sabe lo que hago. Yo siempre quise hacer historia y tuve la fortuna de hacer historia. Fui el primer piloto latinoamericano en ganar un Dakar en motos. Y para el deporte argentino es muy importante. Ahora quiero ser el primero en ganar con dos marcas distintas. Tengo la gran fortuna, junto con mi hermano Luciano, de competir en el Dakar. Era impensado que un piloto salteño pudiera lograr esto y se hizo realidad. Muchas veces me lo hacen saber desde afuera, no es que yo estoy pensando en estos logros.

-¿Te sentís parte del grupo selecto de los mejores deportistas de 2021?

-Haber ganado el Dakar me da la posibilidad de estar en la vanguardia, junto con Pechito (López), que ganó Le Mans y fue campeón del mundo. Y ni hablar de Messi, campeón de la Copa América. El Dakar tiene como plus el riesgo, que es mucho mayor que el automovilismo. Es la disciplina más peligrosa del Dakar. Por eso siento que fue un logro muy importante para del deporte nacional En Salta, Kevin participa de los negocios familiares. Algunos vinculados con las motos, en los que disfruta de las clínicas de manejo. Pero el nivel de profesionalismo en el deporte lo enfoca exclusivamente en su rendimiento con la moto de competición.

-Hasta 2021 te entrenabas con tu hermano Luciano, pero estaban en marcas opuestas. Ahora vos corres para KTM y él para Husqvarna. Eso pareciera que facilita la convivencia, por estar en marcas que pertenecen al mismo grupo. ¿Produjo cambios en la forma de entrenarse para ambos?

-Sí, por supuesto. Mientras yo estaba en Honda mantuvimos el mayor profesionalismo posible, ya que Luciano estaba para KTM. Ambos teníamos compromiso de confidencialidad. Ahora todo se facilita. Viajamos juntos y vamos a compartir el motorhome en el Dakar por primera vez. Será una experiencia muy linda y mucho mejor para ambos. Ya no nos tenemos que cuidar de las marcas.

-¿Tu mamá te sigue diciendo que vayas despacio?

-Mi mamá siempre me dice: “Rápido pero despacio”. Ella la sufre mucho. Mi papá viaja a los Dakar, salvo el último, al que no pudo ir por la pandemia. Pero mi mamá lo vive a la distancia. Mi hermano y yo lo hacemos responsablemente y de esa forma tratamos de disminuir los riesgos. Y todos confían en nosotros. Siempre pensamos en positivo.

El desafío del campeón

-Para vos no es un Dakar más. Sos el defensor del N° 1 y pasaste de Honda a KTM. ¿Cuánto influye con miras a la gran competencia?

-Voy a disfrutar del Dakar. Al ganar la carrera es como que me saqué un peso de encima. Ahora ya no está la presión y siento que lo puedo hacer desde otro lugar. Obviamente que todos me van a mirar a mí por ser el 1. Pero una vez que arranca el Dakar, ya somos todos iguales. Por supuesto que el cambio de marca influye. Justo este año me rompí un hombro y ello no me permitió probar la KTM, marca que además cambió de modelo. Sólo participé en Marruecos para entrenar y no corrí el Mundial. Por eso no pude hacer la temporada con la nueva moto. Pero desde agosto hasta ahora intensifiqué el entrenamiento. Fue un año de muchos cambios. Yo lo elegí y estoy muy contento.

-¿Cuál es tu podio de candidatos para el próximo Dakar?

-Ya sabés dónde me gustaría ubicarme. Pero en el Dakar todo puede cambiar de un minuto a otro. Es difícil seleccionar cinco. Hay muchos más. Los veo muy bien a mis compañeros Mathias Walkner y Toby Price; de Honda, Ricky Brabec y Joan Barreda; y los chilenos Nacho Cornejo y Quintanilla. También Van Beveren o mi hermano. Hay un grupo de 10 pilotos que salen a buscar la victoria.

-¿Cómo te imaginas el próximo Dakar?

-Esta vez lo voy a trabajar día a día. Se recorrerá más desierto. La navegación será más difícil que en 2021. La primera semana trataré de llegar de manera expectante para atacar luego. Hay que trabajar mucho en la mente.

Especial para Clarín

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