El documento secreto con la versión de los tripulantes del avión venezolano-iraní donde acusan a la Justicia de “lentitud”

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“Exhortamos a la Justicia Argentina para que rápidamente resuelva la situación de la tripulación y la aeronave que nos causa un daño profundo”. Así concluye el documento secreto que los 12 venezolanos que integran la tripulación del avión retenido en Ezeiza prepararon con un abogado para defenderse de las acusaciones en su contra y de la causa judicial que lleva adelante el juez Federico Villena y la fiscal Cecilia Incardona.

El documento es una larga explicación del día a día desde que el avión partió de México con autopartes para la empresa Volkswagen hasta que quedó retenido bajo investigación judicial. En el escrito, los venezolanos sostienen que ellos y la empresa Emtrasur son “víctimas de ataques de propaganda totalmente infundados”.

En las 6 páginas que elaboraron sostienen que la fiscal no pudo “ni siquiera consignar un posible delito” y sostienen que se abrió una causa “sin saber qué se está investigando”.

Además, los venezolanos critican la “lentitud” de la Justicia Argentina y defienden a los cinco iraníes que estaban en el avión. Según ellos, los iraníes les estaban “enseñando” a pilotear el Boeing 747 que había sido comprado en enero pasado por la empresa venezolana Conviasa a Mahar Air, una compañía que para los EE.UU. tiene vínculos con el terrorismo. La versión es la misma que dio el jefe de la AFI Agustín Rossi, quien sostuvo que los iraníes eran “instructores” que les indicaban como manejar el avión. 

La custodia policial donde están alojados los tripulantes del avión venezolano-iraní. Foto Luciano Thieberger.

En el descargo que elaboraron los venezolanos sostienen que la aeronave “contaba con todos los permisos” y agregan que “fue autorizado el plan de vuelo”. Además, detallan que pasaron en tres ocasiones por Migraciones en Argentina “y nunca se detectó ninguna irregularidad en la documentación ni se nos retuvo los pasaportes”. El secuestro de la documentación ocurrió el martes luego de que interviniera la Justicia y tras un allanamiento en el hotel donde están alojados. 

Respecto al cargamento que el avión traía, los venezolanos sostienen que las autopartes “fueron escaneadas por Aduana y la misma arrojo que se coincidía con repuestos de vehículos tal cual había sido declarado”.

Consideran que el primer control del avión se hizo de “manera ilegal por tratarse de un avión de bandera extranjera sin orden de un juez y en ese allanamiento no se encontró nada, se quitaron paneles, se llevaron perros anti drogas y anti explosivos y un equipo comando especializado”.  La primera requisa del avión se produjo el finde semana. Y este miércoles el juez Villena ordenó que sea allanado. Hoy es custodiado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). 

Los 19 tripulantes del avión cuando arrancó el allanamiento y al Justicia les lee el procedimiento Foto: Luciano Thieberger

Los venezolanos incluso se animaron a cuestionar al juez  Villena. Hablan de un expediente “ralentizado” y con la aeronave retenida, bajo custodia judicial. “Aún no determinaron cuál es delito investigado”, indicaron. Centran parte del descargo en el hecho de que se trata de un avión comprado para poder realizar “transporte de carga en la región”.

¿Quién los contrató?

El vuelo que provenía de Querétaro, dicen los venezolano, “fue contratada para llevar autopartes de la empresa Volkswagen a Buenos Aires. No fue contratada la empresa sola sino que dos empresas más llevaron autopartes de esa empresa a la Argentina en conjunto”.

El allanamiento en el Hotel Plaza Canning donde están alojados los venezolanos e iraníes del avión. Foto Luciano Thieberger.

La carga, se defendieron, se “entregó en tiempo y forma sirvió para que la fábrica argentina no tenga que parar su producción, gracias a esta empresa venezolana integramos la región y permitimos que los argentinos conserven sus puestos de trabajo”. 

También hacen referencia en el descargo a la cantidad de tripulantes. La denuncia que abrió el expediente penal, señalaba que la tripulación era muy numerosa para ser un avión de carga, que no suele tener más de seis personas. Sobre ese punto hubo tiene una extraña teoría. 

“La tripulación se encuentra capacitándose con los pilotos iraníes que volaron esa nave desde al año 1986”, indicaron. Los cinco ciudadanos “vienen piloteando esa nave y capacitando ahora a la tripulación venezolana, han cruzado distintas fronteras sin tener ningun inconveniente con ninguna autoridad migratoria ni policial”.

Lo cierto es que no suelen ser lo vuelos regulares aptos para capacitar a tripulaciones. 

En ese contexto, los venezolanos adelantan que le pedirán a la justicia federal de Lomas de Zamora que “resuelva rápidamente la situación de la tripulación y la aeronave que causa un profundo daño, daño a las familias que se encuentran sin sus familiares, daño material a la empresa que no cuenta con su avión y sufre ataques de propaganda totalmente infundados”.

La cronología según la tripulación

“El día lunes 6 de junio arribamos al aeropuerto de Ezeiza, provenientes de México. Si bien nuestro destino final era el aeropuerto internacional de Ezeiza, no pudimos descender allí directamente al encontrarse cerrado por mal tiempo. De esta manera, tuvimos que re dirigir nuestro vuelo al aeropuerto alternativo de Córdoba”, indicaron en un documento inicial que se formalizará en el juzgado.

Gholamreza Ghasemi, piloto del Boeing 747 de la empresa Emtrasur, y Mahdi Museli, su copiloto. Investigan vínculos del primero con los Quds, un grupo terrorista.

Una vez aterrizado, “nos estacionamos en el taxi way, allí estuvimos aproximadamente 1 hora y media esperando a que las condiciones climáticas mejoraran.  Cuando se nos comunicó que las condiciones climáticas se encontraban óptimas para aterrizar en el aeropuerto internacional de Ezeiza, solicitamos los permisos para proseguir nuestro viaje a destino final”, continuaron explicando.

De esta manera, el avión de Emtrasur se dirigió a Buenos Aires donde pudo aterrizar luego de aproximadamente 50 minutos de viaje. Y allí comenzaron las peripecias alrededor del vuelo y sus tripulantes. 

Contaron que apenas les indicaron cuál era la posición, se procedió a descargar la carga en los almacenes de aduana “como se hace siempre en este tipo de vuelos”. Como paso siguiente, indicaron que cerraron la aeronave “y nos dirigimos a Migraciones donde se nos verifica nuestra identidad y procedemos a ingresar al país sin mayores dificultades”.

Se dirigieron al hotel Plaza Canning, “si bien ingresamos con condición de tripulantes a través de una “General declaración” en ningún momento se nos retuvo los pasaportes”.

El “plan B” para conseguir combustible

Al día siguiente, al regresar nuevamente al aeropuerto para partir, cuando realizaron los trámites migratorios fueron entrevistados de manera individual “se nos preguntó quienes éramos, por qué veníamos tantos en el vuelo, nuestro cargo y función, lugares donde nos alojamos, cuestión que no había sucedido con anterioridad”.

Cuando procedieron a abordar la aeronave para realizar el abastecimiento de combustible necesario para emprender el vuelo de regreso, “a pesar de tener el “full realize” y habiendo sido abonado, Shell le informa a nuestro operador de Handling que no nos abastecería de combustible sin darnos una razón concreta para ello”.

Ante esa situación, habían decidido volar al día siguiente a Montevideo, Uruguay para allí poder re abastecer la aeronave. “Realizamos todos los tramites correspondientes pasando por las autoridades competentes sin mayores inconvenientes y habiéndose autorizado el plan de vuelo, realizamos todos los procedimientos para el despegue”.

La empresa Conviasa, dueña de Emtrasur, tiene rutas directas de Caracas a Teherán.

Cuando Uruguay no los autorizó a aterrizar, regresaron a Argentina. Al llegar a Ezeiza se encontraron con un dispositivo de seguridad de aproximadamente 60 personas de la PSA alrededor de la aeronave. “Desde este momento sufrimos una custodia de la PSA en todos los movimientos que realizábamos”, señalaron. 

Fue allí donde les informaron que el ingreso al país seria provisorio y “se retendrían los pasaportes de toda la tripulación, situación que no había sucedido en las anteriores oportunidades”. Se dirigieron al hotel y contaron con la custodia constante de la PSA.

En la pista del Aeropuerto de Ezeiza el personal de la PSA custodiaba el avión, había también efectivos con los perros anti drogas y anti explosivos, en ese momento ingresaron al Boeing para inspeccionarlo. Se quejaron de que los agentes “no estaban identificados por los cual pude saber su nombre, tampoco requirieron el consentimiento y compulsivamente, sin ningún tipo de autorización suben a la aeronave con ese grupo comando de la PSA”.

La inspección del avión

“Entraron por la puerta delantera izquierda y despliegan una exhaustiva requisa con gran nivel de detalle sobre todos los espacios disponibles de la nave e incluso los efectos personales de la tripulación que habían quedado allí”, contaron. En esa “exhaustiva requisa se quitaron paneles, se chequearon galley, trolley, hornos, se revisaron los efectos personales de los tripulantes, etc, sin dar ningún tipo de fundamento ni exhibir documentación alguna”.

Todo duró una hora y media y se sumó después, los controles de rigor de la ANAC “realizó los trámites de rigor habituales requiriendo documentación de la aeronave, tarea que asimismo culmino sin novedad”.

Cuando lograron mover de posición el Boeing 747 “se cierra y se asegura mediante precintos la nave por parte del personal técnico de nuestra empresa”. 

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