Presionado, el Banco Central tuvo que aumentar su ritmo de devaluación

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En medio de tensiones en el mercado financiero y ante las dudas de los inversores por la sostenibilidad del plan económico acordado con el FMI, el Banco Central llegó a mitad de año con su maquinaria exigida.

Tuvo que emitir pesos para comprar bonos y ponerle piso a la caída de las últimas semanas, no logra comprar divisas en el mercado de cambios para fortalecer sus reservas y en medio de la disparada de los dólares financieros, tuvo que convalidar un ritmo de devaluación más alto, para acompañar las proyecciones de inflación. 

En las cuatro ruedas de la semana pasada, el BCRA dejó correr al dólar mayorista a un ritmo de 4,5% mensual, cifra que si se anualiza se acerca al 70%, El tipo de cambio al que acceden los grandes jugadores para el comercio exterior finalizó el jueves a $122,92 por unidad, una suba semanal de $1,13, superior a la que se había visto semanas atrás.

“El nuevo ritmo del dólar llegó para quedarse”. aseguraron analistas de PPI, que señalaron a la vez: “La media móvil de 5 días se aceleró a 55,75% desde 53,77% convirtiéndose en la velocidad más alta desde octubre 2020”. 

Sin embargo, el dólar sigue corriendo por detrás de la inflación proyectada y ni siquiera logra alcanzar a la inflación acumulada en lo que va de 2022: mientras los precios subieron en el orden del 30%, el dólar oficial avanzó poco menos de un 20%.

Al mismo tiempo, la suba más acelerada del dólar oficial no alcanza para desalentar la demanda de divisas que, lejos de permitirle comprar dólares para sus Reservas tal como se había comprometido con el Fondo, obliga a la autoridad monetaria a vender. 

“El Banco Central tuvo una performance muy negativa al desprenderse de U$S 375 millones, presionado por grandes pagos de energía importada, menores liquidaciones del complejo agroexportador y una demanda de importaciones no energéticas empujada por una brecha nuevamente cercana al 100%. El saldo negativo en junio ya suma alrededor U$S 340 millones cuando todavía faltan dos semanas para el fin del mes”, indicaron analistas de Delphos.

Aunque el Gobierno se encargó de negarlo en los últimos días, la sangría de reservas hace que los analistas de la City se inclinen a pensar que el próximo paso sea un endurecimiento del cepo cambiario.

“El BCRA no acumula reservas en lo que va de junio”, advirtió Fernando Marull, de FMyA, que al mismo tiempo agregó: “Como venimos analizando, siempre la alternativa es más cepo. Hay altas chances que se endurezca el cepo en Turismo o Servicios, y como última opción, importaciones (insumos) o Deuda“.

La disparada del dólar financiero pone un manto extra de duda sobre la sostenibilidad de la estrategia del organismo que preside Miguel Pesce en el plano cambiario. El contado con liquidación saltó en lo que va de junio 15%, con lo que en la perspectiva anual ya supera a la del dólar oficial.

“Al calor de la aceleración inflacionaria, la reciente emisión de pesos y el deterioro en la curva de pesos (síntoma de la desconfianza en la capacidad de rollover del Tesoro), el dólar financiero salió de su larga siesta”, afirmó Nery Persichini de GMA Capital. Con una brecha cambiaria que volvió a posicionarse cerca del 95%, los incentivos para que los exportadores mantengan su ritmo de liquidación en el mercado de cambios bajan considerablemente. 

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