Qué está pasando con las criptomonedas

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En las últimas semanas hemos sido testigos de una gran caída en los precios de todas las criptomonedas, lo que lleva a preguntarnos qué es lo que está sucediendo en este mercado.

Hace ya más de una década que las tasas de interés de las principales economías del mundo se encuentran muy bajas. Este fenómeno, junto con grandes inyecciones de liquidez, fueron las principales respuestas a la crisis subprime en Estados Unidos en 2009, la cual coincide con el nacimiento de Bitcoin.

Desde ese momento hasta hace unos meses, la cantidad de dinero circulante a nivel mundial creció exponencialmente teniendo como punto máximo los últimos dos años debido a la pandemia, donde los Bancos Centrales, en especial el de Estados Unidos, Europa y China, realizaron una expansión monetaria muy grande.

El aumento del dinero circulante tuvo varios resultados, entre ellos: la suba de precios de la mayoría de los activos financieros y la reaparición a nivel mundial del fenómeno de la inflación.

¿Por qué toda esta introducción? Porque Bitcoin y el mercado de las criptomonedas nacieron y crecieron a la par de estos 13 años de expansión del dinero circulante. Frente al aumento de liquidez disponible y a tasas de interés muy bajas, la respuesta de los inversores fue un aumento del apetito al riesgo. Esto llevó a valuaciones récord en activos de alto potencial de crecimiento como las empresas tecnológicas y el ecosistema cripto. El relato de Bitcoin estuvo siempre fuertemente atado a ser un activo resistente a la confiscación, la censura y a tener su emisión limitada, lo que lo hace ser visto por muchos analistas como una “futura reserva de valor”. Este parrafo como que no pega con lo que venía hablando.

El mercado de las criptomonedas tiene sus propios ciclos de precios, los cuales suelen ir de la mano del halving de Bitcoin que sucede cada cuatro años (momento en el cual se reduce a la mitad la cantidad de bitcoins emitidos en cada bloque, y por ende, la recompensa que reciben los mineros). Estos ciclos suelen estar caracterizados por una fuerte suba de precios una vez que sucede este evento, seguidos de una fuerte caída de los mismos.

Sin embargo, la caída de precios actual no es igual a todas las anteriores. Hoy en día nos encontramos en medio de una suba de la tasa de interés a nivel mundial, pero en especial de la FED, como respuesta a la creciente inflación. Esto ha generado una fuerte caída de precios en muchos activos financieros de alto riesgo, es decir que esta situación va más allá de las criptomonedas. Al tener suba de tasas de interés y por consecuencia, reducción en la cantidad de dinero, el apetito por activos riesgosos deja de ser tan grande como antes. 

Esta va a ser la primera vez que veremos cómo se comporta el precio de las criptomonedas en este contexto, el cual es imposible saber hasta cuándo será. Lo que sí sabemos es que va a depender en gran medida de lo que suceda con la inflación y el crecimiento de la economía de Estados Unidos.

Si nos enfocamos directamente dentro de lo que sucede en el ecosistema cripto podemos ver que los últimos meses han sido de bastante revuelo. Comenzando el 10 de mayo y durante el curso de tan solo dos días fuimos testigos de la caída de un ecosistema blockchain completo: Terra. Se trataba de una Blockchain que había crecido fuertemente en los últimos meses. Ese crecimiento se vio impulsado fuertemente de la mano de su moneda estable UST y el protocolo Anchor, que pagaba casi un 20% de tasa de interés anual a través. El mal diseño del sistema a partir del cual funcionaba esta moneda estable permitió que, dadas ciertas condiciones de mercado, su precio caiga a $ 0, destino que también sufrió LUNA, el token nativo de la Blockchain Terra. Esta caída provocó pérdidas por miles de millones de dólares a miles de inversores, tanto inversores minoristas (en muchos casos creyendo que su inversión era de bajo riesgo) como institucionales.

En las últimas semanas también estamos viendo como varias empresas cripto centralizadas que ofrecían tasas sobre las tenencias de sus inversores se encuentran a punto de la quiebra, por lo que están siendo absorbidas por empresas más grandes para evitarlo. Incluso pausando los retiros de fondos a sus clientes hasta lograr solucionar sus problemas de insolvencia. En la gran mayoría de los casos se trataba de empresas y fondos de inversión que, o no eran transparentes en cuanto a sus inversiones o que tomaban riesgos no adecuados para un mercado tan volátil como lo es el de las criptomonedas.

La combinación del contexto macroeconómico y la caída del ecosistema Terra generó una tormenta perfecta, generando un efecto dominó que ha afectado fuertemente los precios.

No todo son malas noticias. La desaparición y quiebra de proyectos y empresas, ya sea por necesidad de inversiones que ya no están disponibles para mantenerse a flote, mal diseño de sus mecanismos económicos, poca transparencia o mala gestión del riesgo es una parte clave para el crecimiento de la industria debido a que permite que se mantengan en pie únicamente los más fuertes. Aunque haya pérdidas millonarias en el corto plazo, este contexto permite tener un ecosistema más resiliente en el mediano y largo plazo. 

En lo que a inversiones se refiere, este tipo de momentos son claves para quien estudia y analiza antes de invertir. Precio y valor no son lo mismo. Precio es lo que pagamos, mientras que valor es lo que obtenemos. Quien comprende el valor de proyectos valiosos, puede encontrar una oportunidad en estos precios. Quien se guíe únicamente por los precios puede terminar invirtiendo en proyectos que desaparezcan. Es muy importante tener en cuenta que existen más de 15 mil criptomonedas y que seguramente el 99% no existirá dentro de diez años. A la vez, en el 1% restante, seguramente se encuentren las que vayan a generar un gran impacto. No todas son lo mismo.

Ethereum, la blockchain por excelencia para construir aplicaciones descentralizadas y hogar de la gran mayoría de las aplicaciones DeFi (finanzas descentralizadas) se encuentra a pocos meses de ser actualizada al mecanismo de Proof of Stake: que reemplaza a los mineros por validadores que deben depositar 32 Ether (criptomoneda nativa de la Blockchain de Ethereum) en garantía. Esta actualización es la más importante desde su creación y es el primer paso, que le permitirá escalar y soportar miles de transacciones por segundo en el futuro. Este cambio convertirá a Ether en un activo deflacionario, ya que día a día habrá menor cantidad de los mismos en circulación. 

Bitcoin por su parte ya se encuentra desarrollando soluciones para pagos inmediatos con stablecoins a través de su red Lighting Network, las cuales esperan ver la luz en 2023. 

Polkadot se encuentra en pleno crecimiento sumando nuevas parachains a su ecosistema y potenciando la seguridad de su ecosistema desarrollando puentes más seguros.

La cantidad de talento moviéndose de empresas tecnológicas tradicionales hacia Blockchain es otra tendencia que no frena. Nos encontramos en uno de los momentos más interesantes del ecosistema. Más allá de lo que pueda suceder con los precios en el corto plazo (siempre digo que los precios son lo menos interesante de todo), la industria seguirá creciendo con más y mejores proyectos. Nuestro desafío tiene dos caras: hacer aplicaciones y soluciones más simples de utilizar; y educar tanto a los usuarios, como a las empresas y gobiernos. 

Blockchain llegó para quedarse y si bien seguiremos viendo mucha volatilidad en el corto y mediano plazo, creo que la adopción y crecimiento global son irreversibles.

*Investigador del ecosistema crypto, fundador de Defy Education.

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